Sobre mí
Quince años de estrés corporativo antes de aprender a dormir de verdad
Esta es la historia de cómo pasé de vivir contra mi propio cuerpo a dedicarme a ayudar a otras personas a recuperar el sueño, sin fórmulas mágicas ni fármacos.
Durante quince años trabajé en puestos de responsabilidad en el sector corporativo: reuniones que empezaban antes de las ocho, cierres de trimestre que se llevaban las noches por delante y una lista de tareas que nunca terminaba de vaciarse. Dormía mal, y durante mucho tiempo pensé que era simplemente el precio de tener una carrera exigente.
El cuerpo, sin embargo, lleva la cuenta aunque la mente decida ignorarla. Empecé a despertarme de madrugada con el corazón acelerado, a depender del café para arrancar el día y de la televisión para "desconectar" por la noche, sin darme cuenta de que estaba reforzando exactamente lo contrario de lo que necesitaba.
El quiebre
El punto de inflexión llegó de forma poco elegante: una noche, tumbada mirando el techo a las cuatro de la madrugada por enésima vez, entendí que ningún ascenso ni ningún proyecto iba a compensar lo que estaba perdiendo. No fue una decisión heroica. Fue, sencillamente, agotamiento acumulado que ya no podía disimular con más cafeína.
Empecé a investigar por pura necesidad personal: leía estudios de cronobiología a la hora en la que debería haber estado durmiendo. Cuanto más entendía sobre el reloj biológico, más evidente era que llevaba años tratando el síntoma —el insomnio— sin tocar la causa: un ritmo diario completamente desalineado con lo que mi cuerpo necesitaba a esa edad.
El giro
De la curiosidad personal a la formación seria
Lo que empezó como una obsesión personal se convirtió en una formación estructurada en el Instituto Español de Cronobiología, donde aprendí a leer el sueño no como un interruptor de encendido y apagado, sino como un proceso regulado por luz, horarios, temperatura corporal y hormonas que cambian con la edad. Después completé una certificación específica en coaching de sueño y recuperación, centrada en el cambio de hábitos sostenible, no en recetas genéricas.
Quiero ser clara en algo importante: no soy médica ni psicóloga clínica, y no diagnostico ni trato trastornos del sueño. Mi trabajo se sitúa en el terreno de los hábitos, el entorno y el ritmo diario, siempre como complemento —nunca como sustituto— de cualquier seguimiento médico que ya tengas o necesites.
Ahora
Cómo acompaño hoy a las personas que llegan a mí
Sin juicio
Sé lo que es llegar exhausta y sentir que "ya lo has probado todo". Empezamos desde ahí, no desde la culpa.
A tu ritmo real
Nada de rutinas de una hora imposibles de mantener. Cambios que encajan con tu vida, tu trabajo y tu familia.
Con base científica
Cada recomendación tiene un porqué fisiológico, no es intuición ni una moda de bienestar pasajera.
Si mi historia te suena familiar, hablemos.
No hace falta que llegues con un diagnóstico ni con todo resuelto. Empecemos por una conversación de media hora, sin coste ni compromiso.
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