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Ciencia

Qué ocurre realmente en tu cuerpo mientras duermes

Entender las fases del sueño y cómo cambian con la edad es el primer paso para dejar de luchar contra tu propio reloj biológico.

Un viaje de cuatro fases, varias veces por noche

Cada noche no dormimos de forma uniforme: atravesamos ciclos de entre 90 y 110 minutos que combinan sueño ligero, sueño profundo y sueño REM, y esos ciclos se repiten varias veces hasta la mañana. En las primeras fases, el cuerpo reduce el ritmo cardíaco y la actividad cerebral se ralentiza, preparando la entrada al sueño profundo.

El sueño profundo —también llamado de ondas lentas— es el más difícil de interrumpir y el que ocupa aproximadamente una quinta parte del total de la noche. Es en esta fase donde se liberan picos de hormona del crecimiento y donde el cuerpo lleva a cabo buena parte de su reparación física. Después llega el sueño REM, que ocupa alrededor de una cuarta parte del ciclo total: el cerebro muestra una actividad casi tan intensa como en vigilia, consolida recuerdos y regula las emociones del día anterior. No es casualidad que se descubriera analizando el movimiento ocular: fueron Aserinsky y Kleitman quienes lo documentaron por primera vez en 1953, marcando un antes y un después en la ciencia del sueño.

Un detalle importante: la proporción de sueño profundo es mayor en las primeras horas de la noche. Por eso acostarse tarde de forma sistemática no solo resta horas, sino que recorta justamente la fase más reparadora, aunque luego durmamos "las mismas horas" levantándonos más tarde.

Basado en la descripción de fases del sueño de Sanitas.

Después de los 40

Por qué tu reloj biológico ya no es el mismo

Con la edad, el sistema circadiano —el conjunto de estructuras que sincronizan tu reloj interno con el día y la noche— pierde parte de su precisión. La señal luminosa que reciben los ojos se transmite con menos fuerza, el marcapasos circadiano del cerebro se vuelve menos robusto y, como consecuencia, los ritmos biológicos se fragmentan y se adelantan de fase.

Ese "adelanto de fase" explica por qué muchas personas a partir de los 40-50 años empiezan a tener sueño más temprano por la noche y se despiertan de madrugada sin motivo aparente: el cuerpo, literalmente, ha adelantado su reloj interno. A esto se suma un descenso en la secreción de melatonina —la hormona que induce el sueño— y una reducción natural del sueño profundo, sustituido por fases más ligeras y fáciles de interrumpir.

Basado en el análisis sobre envejecimiento y ritmo circadiano publicado en The Conversation.

Qué hacer con esto

La buena noticia: el reloj se puede reajustar

La luz de la mañana importa más de lo que crees

La luz natural es la señal más potente para tu reloj biológico. Recibirla poco después de despertar ayuda a estabilizar el ritmo circadiano y a reducir los despertares nocturnos.

La constancia vale más que la fuerza de voluntad

Acostarte y despertarte a horas parecidas cada día, incluidos los fines de semana, refuerza la señal circadiana en lugar de confundirla.

Estos son principios generales, no un plan. Cómo aplicarlos a tu caso concreto —tu trabajo, tu casa, tus horarios— es exactamente lo que trabajamos juntas en el método.

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